Las denuncias por violencia de género en Canarias bajan un 0,5% en 2025, ¿qué nos dice esto?
Las denuncias por violencia de género en Canarias han bajado ligeramente en 2025, con una caída de solo medio punto porcentual respecto al año anterior. Esto significa que, en realidad, las mujeres siguen enfrentándose a una realidad muy dura, y aunque parece que hay menos denuncias, la violencia sigue presente en muchas familias y comunidades. La cifra total de mujeres víctimas en las islas sigue siendo alta, con más de 10.300 casos registrados solo en el último año.
Para quienes vivimos en Canarias, estos datos no son solo números: representan vidas que sufren en silencio o por miedo, y una realidad que aún necesita toda nuestra atención y acción. La sensación de que las cifras bajan puede ser engañosa, porque en muchos casos la violencia no se denuncia o no llega a los tribunales, dejando a muchas mujeres en una situación de vulnerabilidad.
Los datos muestran que la violencia machista sigue siendo un problema grave, con víctimas que enfrentan miedo, inseguridad y, en algunos casos, pérdidas irreparables. La cantidad de denuncias y sentencias condenatorias nos revela que, aunque la justicia actúa, todavía hay muchas heridas abiertas y casos que no llegan a la luz pública. La baja en denuncias no significa que el problema haya desaparecido, sino que quizás muchas mujeres aún no se sienten seguras o apoyadas para dar ese paso.
Para los ciudadanos, esto implica que debemos seguir atentos y solidarios. La lucha contra la violencia machista requiere que todos pongamos nuestro granito de arena: denunciar cuando veamos algo sospechoso, apoyar a quienes están en riesgo y exigir a las instituciones más recursos y protección efectiva. La prevención y la ayuda temprana son clave para evitar tragedias mayores.
Lo que podemos esperar ahora es que las autoridades refuercen campañas de sensibilización y protección, pero también que como comunidad no bajemos la guardia. Las víctimas necesitan que no las dejemos solas, que sepamos identificar las señales y que las acompañemos en su camino hacia la seguridad y la justicia. Cada uno desde su espacio puede marcar la diferencia, porque la violencia machista no es solo problema de ellas, sino de toda la sociedad.