En un reciente informe, la ONG Caminando Fronteras ha puesto de manifiesto que la ruta atlántica hacia las Canarias sigue siendo la más mortífera para quienes migran, registrándose 1.906 tragedias fatales entre el 1 de enero y el 15 de diciembre de este año. A pesar de esto, la organización destaca una disminución significativa de las llegadas y de las tragedias en comparación con años anteriores.
Sin embargo, este descenso es engañoso, ya que ha surgido una nueva ruta migratoria que es aún más larga y peligrosa, especialmente desde Guinea Conakry. Un alarmante porcentaje de las personas que intentan esta travesía son mujeres, niñas y adolescentes, evidenciando el impacto desproporcionado que la crisis migratoria tiene en los grupos más vulnerables.
El informe 'Monitoreo Derecho a la Vida 2025' revela que, en total, 3.090 personas perdieron la vida tratando de alcanzar España a través de diversas rutas migratorias en el último año, lo que representa un descenso del 70,3% en comparación con los 10.400 casos reportados en 2024.
La investigación examina las complejidades de las rutas migratorias en la Frontera Occidental Euroafricana, un área que abarca desde las costas de Guinea Conakry hasta Argelia, y resalta que, aunque el total de fallecimientos ha disminuido, no se debe a una mejor protección del derecho a la vida. Helena Maleno, coordinadora de la investigación, alerta sobre un aumento en el número de tragedias, ya que muchos migrantes se ven forzados a optar por embarcaciones más pequeñas y menos seguras, lo que a su vez fragmenta las estadísticas sin disminuir la letalidad de la travesía.
Asimismo, el informe señala un crecimiento alarmante en los intentos de llegada y los episodios mortales en la ruta argelina. Esta ha emerido incluso como la más transitada hacia España, dejando atrás a la ruta atlántica, con 1.037 víctimas contabilizadas en 121 tragedias marítimas.
La ONG también indica que el camino de Argelia hacia las Islas Baleares, particularmente Ibiza y Formentera, se ha convertido en uno de los más riesgosos, añadiendo que este trayecto es de los menos visibles ante las autoridades, lo que perjudica aún más el derecho a la vida de los migrantes y retrasa las operaciones de búsqueda y rescate.
En el Estrecho de Gibraltar, se ha observado un aumento notable en los intentos de cruce y en las muertes relacionadas, especialmente en los intentos de nadar hacia Ceuta, donde 139 personas han perdido la vida, un 24% de ellas menores de edad. Este panorama de tragedias refleja la falta de acción efectiva por parte de los sistemas de rescate y la externalización de las políticas fronterizas a países terceros.
El informe critica abiertamente la lentitud en la activación de procedimientos de rescate y la falta de coordinación intergubernamental, a pesar de que muchas veces se tiene conocimiento de la ubicación de las embarcaciones en peligro. Además, señala los riesgos inherentes a las embarcaciones sobrecargadas, las largas distancias, y las adversas condiciones meteorológicas como factores que incrementan las fatalidades.
Desde 2007, el Colectivo Caminando Fronteras ha mantenido una línea de alerta disponible las 24 horas, brindando apoyo a quienes se encuentran en situaciones de riesgo en las fronteras. Esta información se recopila en el Observatorio de Derechos Humanos, que cuenta con una base de datos sobre las alertas de embarcaciones en peligro y un registro de las personas fallecidas y desaparecidas, esfuerzo que se sostiene con la colaboración de familiares y comunidades migrantes.
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