24h Canarias.

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Las piscinas en hogares son el principal riesgo de ahogamiento infantil en España.

Las piscinas en hogares son el principal riesgo de ahogamiento infantil en España.

Un alarmante estudio de la asociación “Canarias, 1500 Km de Costa” ha revelado que las piscinas privadas son el escenario más común de ahogamientos fatales entre menores en España. Este análisis se basa en los trágicos eventos ocurridos en los últimos cuatro meses y destaca la necesidad urgente de medidas preventivas.

Durante este período, se ha registrado la trágica muerte de 21 niños, siendo el más reciente un pequeño de tres años que falleció el pasado 6 de agosto en la piscina de su hogar en Córdoba; este caso se incluye en el mencionado estudio.

Aproximadamente el 76% de estas muertes (16 de 21) se produjeron en piscinas, mientras que otros menores perdieron la vida en playas y entornos naturales, como pozas o pantanos. El estudio también revela la dramática realidad de un niño que aún se encuentra desaparecido en el océano Atlántico.

Los datos indican que los varones son las víctimas más afectadas, representando el 81% de los casos; de los 21 niños que han perdido la vida, 17 eran niños y solo 4 niñas. Esto plantea una reflexión crítica sobre la necesidad de mejorar la vigilancia en zonas acuáticas, especialmente para los más pequeños.

De las muertes analizadas, más de la mitad de los menores (52%) se ahogaron en piscinas de uso particular, lo que subraya la importancia de la seguridad en el hogar frente al riesgo de estos trágicos eventos. Este fenómeno no solo se limita a las viviendas unifamiliares, sino que también involucra piscinas comunitarias y otras instalaciones acuáticas.

Atendiendo a las edades de las víctimas, la mayoría de los fallecimientos se concentran entre los 0 y 5 años, con un total de 10 pequeños en esa franja. También resulta notable que el rango de edad de 11 a 17 años presenta un número significativo de casos mortales, con 9 niños fallecidos.

En términos de horarios críticos, el estudio alerta sobre el alto riesgo de ahogamientos entre las 12:00 y 16:00 horas, coincidiendo con la hora del almuerzo y las siestas familiares. Es imperativo que los adultos permanezcan vigilantes durante estos momentos, dado que de las 21 tragedias reportadas, un número alarmante de ellas ocurrió en esta franja horaria.

Tras este intervalo, también se detectaron fallecimientos entre las 16:00 y 20:00 horas, mostrando que el riesgo es constante durante la tarde y la noche. Incluso en las primeras horas de la mañana se registraron incidentes fatales, lo que evidencia que el peligro puede presentarse a cualquier hora.

En términos regionales, Andalucía sobresale como la comunidad con más ahogamientos, sumando ocho menores fallecidos, seguida por la Comunidad Valenciana y Canarias. Las cifras apuntan a una preocupante tendencia que invita a la reflexión y a la acción por parte de las autoridades y los padres.

La asociación enfatiza la naturaleza rápida y silenciosa del ahogamiento, instando a los adultos a mantener una vigilancia constante. De acuerdo con su estudio, la falta de atención de los adultos está presente en la mayoría de los casos de ahogamiento infantil, lo que resalta la necesidad de una mayor responsabilidad y cuidado.

Los expertos recomiendan seguir la norma 10/20, que estipula realizar observaciones cada diez segundos y estar preparado para intervenir en 20. Sin embargo, la recomendación más efectiva es estar presente en el agua con los niños, dado el corto tiempo que se necesita para que un menor pueda ahogarse en ausencia de supervisión.

Para quienes tienen piscinas, la implementación de cercas de seguridad de al menos 1.20 metros y de puertas de acceso que cierren automáticamente se considera fundamental. Además, se les aconseja a los padres que sean cautos con las piscinas portátiles, asegurándose de que estén adecuadamente protegidas y vaciadas después de cada uso para evitar riesgos innecesarios.

Finalmente, la asociación “Canarias, 1500 Km de Costa” alerta sobre el síndrome del “ahogado invisible”, en el que los menores se ahogan en entornos abarrotados donde se supone que están jugando. Este fenómeno, cada vez más común, puede resultar fatal si no se brinda la atención adecuada, por lo que se recomienda a los cuidadores ser siempre proactivos en su vigilancia.