La ULL detecta gas radón en el 15% de sus espacios y obliga a desalojar 65 zonas
¿Sabías que en la Universidad de La Laguna hay espacios en los que se ha detectado gas radón, y algunos ya han tenido que ser desalojados? Esto no es un problema lejano, sino que afecta a la salud de quienes trabajan y estudian allí cada día.
El radón es un gas invisible, inodoro y natural que proviene del suelo volcánico en Canarias. Aunque en exteriores se dispersa fácilmente, en interiores puede acumularse, especialmente en espacios cerrados. La universidad empezó a medir su presencia en octubre de 2025 y ya ha detectado que un 7% de los espacios necesitan ser ventilados y otro 7% han tenido que ser cerrados y sometidos a obras para reducir el riesgo.
¿Qué significa esto para quienes usan esas instalaciones? Que si no se toman medidas, la exposición prolongada puede afectar a la salud, generando problemas respiratorios o incluso mayores riesgos. La universidad ha puesto en marcha un sistema para señalar en su web cuáles espacios son seguros y cuáles no, usando un semáforo de colores: verde, amarillo o rojo.
Para los ciudadanos, esto es una llamada de atención. La seguridad en los edificios públicos no puede quedar en segundo plano. La presencia de radón en lugares cerrados, como oficinas o centros educativos, puede ser una realidad que desconocemos, pero que debemos tomar en serio. La prevención y las inspecciones continuas son clave para evitar riesgos mayores.
Ahora, lo importante es que las autoridades y responsables de edificios públicos actúen con rapidez. Los afectados por estos espacios deben seguir las recomendaciones y mantenerse informados a través de los canales oficiales. La salud y la seguridad no son opcionales, y en Canarias, con su terreno volcánico, el radón puede ser un problema que requiere atención constante.