Rivendell Centro de Arte y Retiro
- Dirección C. Hacienda del Cura, 2, 38750 El Paso, Santa Cruz de Tenerife
- Localidad El Paso (Santa Cruz de Tenerife)
- Teléfono 666 19 92 90
- Web rivendelllapalma.com/
Opiniones de clientes
El sitio es muy bonito y acogedor, entre montañas y con un cielo increíble por la noche, además Alison, es un encanto. Sin embargo, creo que realmente lo disfrutas si tu idea es hacer rutas por el parque de la Caldera de Taburiente, porque si tu idea es descansar y hacer turismo por la isla, como fue nuestro caso, no es el sitio: Esta a 15-20 minutos andando desde donde se deja el coche y con cuestas bastante pronunciadas, la cama era cómoda pero no pudimos descansar bien por los mosquitos y por los ruidos mañaneros de las gallinas y los perros, el agua de la ducha salía fría y con muy poca presión, la "piscina" que se veía idílica en las fotos, no resultó muy atractiva en la realidad porque estaba bastante sucia, medio vacía y con peces.
Aislado. Vergonzoso que esto esté tan bien puntuado. La señora maja y la cama cómoda. Hay que andar por el valle para llegar y subir las cuestas de la casa. No está acondicionado ni es cómodo el acceso. Hay un baño en la casa nada más y otro fuera dentro de la jaula de los conejos. Dormimos al aire libre en una cama metida dentro de una piscina, muy cutre. Al lado de las gallinas que te despiertan a las 5. Pone que hay piscina pero es un estanque de agua con pirañas que te muerden. No lo recomiendo si quieres visitar la isla. A demás estaba enferma, por lo que nos fuimos de allí y la señora no nos devolvió el dinero de los días que quedaban. La noche mas cara de mi vida.
Lo que más me entristeció fue la atención que nos dieron. Llegamos tarde solo para cenar, ducharnos y dormir. Nos dijeron que habría café y té y que tendríamos agua caliente para ducharnos, no fue verdad. Te quieren cobrar 10€ de limpieza cuando tienes que limpiarte tú lo que ensucies (que lo veo bien) pero te encuentras baño y cocina "de aquella manera" en que lo han limpiado otros usuarios. No encendía la cocinilla porque apenas quedaba gas, les preguntamos y de mala gana nos daban a entender que estábamos molestando. La anfitriona -Alison- no estaba cuando llegamos, ni se molestó en saludarnos cuando llegó. Fuimos nosotros a presentarnos y nos habló desde dentro de una estancia, detrás de una cortina, ni "pasen", ni "bienvenidos", nada. Lo único bueno, una mujer amable que había allí medio-encargada que nos dijo cuál era la habitación, nos encendió la cocinilla y nos dejó unas toallas. Para llamarse Rivendel, el sitio parece haber dejado de ser élfico hace siglos.