Restaurante Macondo
- Dirección Calle del Lomo del Balo, 2, 38879 Valle Gran Rey, Santa Cruz de Tenerife
- Localidad Valle Gran Rey (Santa Cruz de Tenerife)
- Teléfono 634 38 17 56
Horario
- miércoles: De 12:00 a 21:00
- jueves: De 12:00 a 21:00
- viernes (Día de los Reyes Magos): De 12:00 a 21:00, El horario podría cambiar
- sábado: De 12:00 a 21:00
- domingo: De 12:00 a 21:00
- lunes: De 12:00 a 21:00
- martes: De 12:00 a 21:00
Opiniones de clientes
Hay opiniones que seguramente son de amigos y no se deberían tener en cuenta. Este local solo tiene un punto positivo: las vistas, el resto paso a relatar nuestra desagradable experiencia (todavía hoy me sigo preguntando como no me marche nada más ver el local y su dueño) en Canarias se estila mucho los Guachinches, locales sin lujos pero que te sirven una maravillosa comida canaria y un pescado fresquísimo, ¡¡ eso pensé yo!! ¡error!. La carta es escasa y basada más bien en comida de pasta, pedimos una berenjena rellena (pasable)13 €, unas chuletas de cordero (cordero mayor grasas) 3 chuletas 12€ ¡¡¡a 4 € chuleta!!, "pescado del día" calamares duros 16€ la ración de 9 rodajas, sin más, no existe la guarnición en ningún plato, adjunto fotos. El dueño es el cocinero (sin mascarilla) y tu te sirves todo en unas mesas sin mantel y churretosas, debajo de una tejavana de uralita pintada de blanco y disimulada con un cañizo, a la hora de pagar no acepta tarjetas y la factura es casi ilegible ¿?. El tiempo en La Gomera hay que aprovecharle (el barco no espera) y no merece la pena hacerle la hoja de reclamaciones pero se lo merecía, de todas formas no estaría de más que sanidad se daría una vuelta. Este local es una mala experiencia, no tiene nada que ver con tantos buenos profesionales que se dejan la piel para mantener sus establecimientos con un alto grado de servicio y calidad. Más abajo en la costa hay magníficos restaurantes.
Tremenda vista sobre Valle Gran Rey, especialmente al atardecer. Impresionante. Ya solo con eso (y la cervecita) valdría la pena. Impresionante es quedarse corto. El dueño, un megacrack... Esa tarde estaba solo y aún asi se bastaba para llevar el negocio. Lo tenía todo organizado y bajo control. Volveremos a por el pescado fresco, que me quedé con ganas de más.
Reconozco que visité este restaurante atraída por su nombre. Pensé que alguien que elige ese nombre para su negocio debería ser alguien peculiar. Y no me equivocaba, Roberto es un ser extraordnario, charlar con él es un regalo de sabiduría y de calma. Me hubiera encantado quedarme horas sentada en esa terraza intentando traducir alguno de los muchos ejemplares de "Cien años de Soledad" que tiene en su biblioteca. Las vistas son espectaculares. No cenamos ya que hicimos una parada a las 18.00hs pero tomamos unos cocktails riquísimos con frutas naturales. Macondo no es un restaurante más, es la casa de Roberto. Realismo mágico y lluvia de colores.