MANGO
- Dirección Calle Castillo 29, Esq, C. de Valentin Sanz, 38002 Santa Cruz de Tenerife
- Localidad Santa Cruz de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife)
- Teléfono 922 27 56 56
- Email [email protected]
- Web shop.mango.com/es?utm_source=google&utm_medium=organic&utm_campaign=googlemaps
Horario
- martes: De 10:00 a 21:00
- miércoles: De 10:00 a 21:00
- jueves: De 10:00 a 21:00
- viernes: De 10:00 a 21:00
- sábado: De 10:00 a 21:00
- domingo: Cerrado
- lunes: De 10:00 a 21:00
Opiniones de clientes
De verdad no sé si soy yo o la tienda nunca tiene mi talla, la tienda tiene variedad de prendas hay una que otra vendedora de la tienda que suele ser amable y simpática, pero hay una que cree que está trabajando para Dior o Chanel porque es demasiado déspota y prepotente. De verdad que no se qué pasa con este tipo de tiendas para dar trabajo a gente antipática.
Vengo a comprar unas camisas que he visto por la web y me encuentro con la tienda cerrada por obras. Ya podían haberlo cambiado en Google para no perder la tarde, que están en medio de Santa Cruz y no es que haya un aparcamiento cercano. Como estaba cerrado pues me he ido a Zara y le he comprado 3 camisas muy parecidas y más baratas.
Compro en Mango desde que tenía menos de 20 años, con 18 ya me llevaba mi madre a la tienda e íbamos también con mi hermana. Yo pescaba alguna que otra prenda que combinaba en mi armario con las de otras cadenas. Mango es una marca que ha crecido conmigo, con la mujer que era y en la que me he ido convirtiendo. A mis a 30 años recién cumplidos es una tienda a la que acudo, visito su web y estoy pendiente, muy pendiente de los productos que sacan, de esos maxi pendientes disruptivos, las gafas de sol y complementos originales, el calzado de piel, y el resto de prendas. Es una marca que en diez años ha sabido acompañar una etapa de mi vida, y que auguro que seguirá haciéndolo al menos otros 10 años más, ojalá. Estuve el otro día en la tienda de la Calle Castillo porque necesitaba un vaquero nuevo, de esos que te sientan como un guante. Ya que estaba, oteé las novedades. Pues bien, lo primero que hice fue pedir un vaquero del que me gustaba su color pero no quedaba talla, al menos en exposición, y ya noté a la dependienta muy estresada, que no daba abasto entre tanta clientela incluso a la hora del almuerzo. Mientras, cogí otro color de vaqueros, mismo modelo, y la talla que pensaba me sentaría bien para ir probando (ante la sugerencia de ella), también un par de zapatos y subí al probador donde no había absolutamente nadie. Me probé los vaqueros, los zapatos y seguía sin haber nadie en probador. Tuve que cambiarme (algo que me resultó un trajín y es evitable si tienes a alguien trabajando en probador) salir a confirmar la talla del vaquero, solicitar el del color que me interesaba, y todo esto cargada con bolsas. Bajé de nuevo a la planta baja y seguía la misma chica sola atendiendo a tres personas a la vez. Mientras ella pedía mi talla, fui haciendo tiempo de nuevo y subí al probador. Dejé dicho que allí estaría y que me hicieran llegar el vaquero. Apareció finalmente otra dependienta, que estaba sola para toda la planta alta y me dio el vaquero que era para otra clienta, se ve que a la hora del almuerzo es también la hora de comprar vaqueros y la pobre se confundió. En fin, todo esto para contar que me parece una vergüenza que una multinacional española como Mango, tenga a 4 empleadas para una sola tienda, tienda que tiene sus buenos metros cuadrados, donde antes solía haber el doble de personal, si no me equivoco. Es una vergüenza tener a una sola persona en la planta alta, para hacer el trabajo de otras 3 y ahorrarse sueldos de personal. La persona que me cobró, además de estar en caja, tiene que estar pendiente del probador, de dos zonas distintas de ropa que debe estar impolutamente colocada y a saber de qué gestiones más. Me da rabia y tristeza por el personal que allí trabaja porque hacen literalmente malabares y sin perder la sonrisa, para atender a las clientas (quizás en menor cantidad) que allí acuden estos días. Chapó para ellas y ellos porque deben estar bajo unos niveles de estrés que ni soy capaz de imaginar. Entiendo que la cadena, y más en estos tiempos usando la excusa de la pandemia, quiera ahorrarse costes y haya prescindido de parte del personal, para derivar las ventas a la tienda online. Pero si no cuidan al máximo la experiencia en tienda, si no cuidan a su personal, que es la base de cualquier negocio, ustedes me dirán. Si mi experiencia en tienda física no es satisfactoria, como no lo fue aquel día, dado que salí hastiada de tanto cambio de ropa, subida y bajada de planta, etc, no creo que a la hora de comprar online sea capaz de disociar la mala experiencia que tuve y acuda como si nada a la web. Ojalá no olvidar en un futuro próximo y lejano a esas empleadas estresadas para no seguir perpetuando con mis decisiones monetarias un sistema que cada día va pareciendo menos sostenible al menos a nivel local (ante la escasa contratación de la cadena aquí en la isla) y no digamos ya a nivel global.