En un panorama empresarial complejo, Canarias ha sido testigo de un notable incremento en la tasa de cierre de empresas durante el año 2023, alcanzando el alarmante 8,5% según el reciente informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la 'Demografía Armonizada de Empresas', publicado el miércoles.
El archipiélago canario cerró el año con un total de 154.861 empresas registradas, de las cuales 15.494 iniciaron operaciones mientras que 13.210 cesaron su actividad, lo que culmina en una tasa neta del 1,3%. Este dato pone de manifiesto un desafío significativo para el entorno económico de la región.
A nivel nacional, la creación de empresas mostró un saldo más optimista, con 319.085 nuevas compañías formándose en 2023, a la vez que se produjo la eliminación de 273.451, lo que resultó en un crecimiento neto de 45.634 empresas en el conjunto del país.
En términos de estadísticas generales, la tasa de creación de empresas fue del 9,1%, mientras que la de cierre alcanzó el 7,8%, contribuyendo a esa tasa neta mencionada. Esto refleja una dinámica empresarial que, aunque presenta oportunidades de crecimiento, también enfrenta desafíos evidentes.
En toda España, el número total de empresas activas ascendió a 3.503.285, lo que supone un crecimiento del 0,5% en comparación con el año anterior. Este total incluye tanto las que han estado en funcionamiento durante todo el año como aquellas que solo lo hicieron durante una parte del mismo.
El informe revela que más de la mitad de estas empresas (54,4%) no contaba con empleados a su cargo, mientras que un 35,3% tenía entre uno y cuatro trabajadores. En suma, casi el 90% de las empresas operativas poseían plantillas muy pequeñas, lo que plantea interrogantes sobre su sostenibilidad en el mercado actual.
En cuanto a la distribución sectorial, el sector de 'Resto de servicios' abarcó el 62,6% del total, seguido por 'Comercio' (20%), 'Construcción' (12,1%) e 'Industria' (5,5%). Este predominio del sector servicios refleja la naturaleza del tejido empresarial de la región.
Un aspecto preocupante es que el 98,6% de las nuevas empresas y el 98,3% de las que cerraron tenían cuatro o menos empleados. Además, una gran parte de las empresas fundadas no contaba con asalariados, lo que las hace vulnerables a la volatilidad del mercado.
El informe también detalla que las empresas sin asalariados fueron las que mostraron la mayor tasa neta positiva entre nacimientos y muertes, con un 2,5%, mientras que aquellas con uno a cuatro empleados experimentaron una diminución negativa del -0,2%.
Contradictoriamente, el estudio encontró que el primer año de vida es crítico, con tasas de supervivencia que apenas alcanzan el 78,5%. Esta alta mortalidad empresarial en los primeros años indica cuán difícil es establecer y mantener un negocio viable en la actualidad.
Cabe señalar que las cifras de empresas nacidas en 2018 y 2019 han disminuido a menos de la mitad tras cuatro años, destacando la fragilidad del emprendimiento en el país. En cuanto a la mortalidad empresarial en los primeros tres años, se detectó que este fenómeno alcanzó su punto más alto en 2011.
Particularmente preocupante es el hallazgo de que de cada cien empresas fundadas en 2018, menos de 42 seguían activas en 2023. Sin embargo, el escenario es menos sombrío para las empresas creadas en 2022, de las cuales un impresionante 77% sobrevivió al año siguiente.
En términos regionales, Baleares, Melilla y la Comunidad Valenciana lideraron las tasas de nacimientos de empresas en 2023, mientras que las tasas más bajas se dieron en Castilla y León, Navarra y La Rioja. Este contraste en el dinamismo empresarial entre regiones evidencia desigualdades que necesitan ser atendidas.
Finalmente, los registros indican que las tasas más altas de muertes de empresas ocurrieron en Melilla, Ceuta y Canarias, quienes deben enfrentar la urgente necesidad de revisar sus políticas para fomentar un entorno empresarial más sostenible y favorable.
Tags:
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.