Canarias exige participar en la gestión de sus aeropuertos, no solo sentarse en el consejo
¿Sabías que Canarias no quiere un asiento en el consejo de Aena, sino tener voz en cómo se gestionan sus aeropuertos? Esto puede cambiar mucho para los que vivimos aquí, ya que afecta directamente a cómo se planifican y manejan las infraestructuras que usamos a diario.
El gobierno canario insiste en que su objetivo no es estar en el consejo por un puesto, sino poder participar en decisiones clave que afectan a los ocho aeropuertos del archipiélago. Es un derecho que viene en su propio Estatuto, aprobado en las Cortes, y que ahora quieren que se respete.
¿Qué implica esto? Que Canarias busca tener influencia en temas como la planificación, las tasas o las inversiones, en lugar de solo ser un receptor de decisiones tomadas desde fuera. Esto puede traducirse en mejoras en la atención al viajero y en la calidad del servicio, además de proteger los intereses de los residentes.
Para los ciudadanos, esto significa más control y voz en algo que nos afecta a todos: el transporte aéreo y el desarrollo económico ligado al turismo y la movilidad. Más participación puede traducirse en mejores servicios y menos decisiones impuestas desde fuera.
¿Qué debería hacer ahora la ciudadanía? Exigir a las autoridades que respeten los derechos recogidos en nuestro Estatuto y que defiendan una gestión participativa. La pelea está en que nuestras voces se escuchen en los despachos donde se toman las decisiones.
El futuro está en manos de quienes defienden estos derechos. Si no actuamos, seguirán decidiendo por nosotros. Es hora de exigir que Canarias tenga el protagonismo que le corresponde en la gestión de sus propios aeropuertos.