Arrancan protestas de 'Canarias tiene un límite' exigiendo una transformación del modelo turístico en las islas.
Este domingo, Tenerife fue testigo de una masiva movilización, con alrededor de 7.000 manifestantes congregándose en los primeros 40 minutos de la protesta, según cálculos preliminares del cuerpo policial.
SANTA CRUZ DE TENERIFE, 18 de mayo.
Bajo el poderoso lema 'Canarias tiene un límite', las manifestaciones contra el modelo turístico de las Islas comenzaron a las 11:00 horas de forma simultánea en todo el archipiélago. En Santa Cruz de Tenerife, los asistentes comenzaron su reclamo con el contundente cántico: “Clavijo, escucha. Canarias está en la lucha”.
La convocatoria atrajo a un amplio espectro de la población: familias, jóvenes y ancianos, todos unidos en una misma causa y exigiendo un futuro sostenible para su tierra. La Plaza Weyler se convirtió en el epicentro de una protesta que clamaba contra el agotamiento de los recursos naturales y el incremento de la desigualdad.
Carteles como "Líderes en turismo y en pobreza: los esclavos de Europa" y "Es hora de despertarnos, nos jugamos el futuro de nuestra casa" reflejaban la preocupación de los manifestantes. La exigencia de un cambio profundo en el modelo económico de las Islas resonó con fuerza, una demanda que se ha manifestado en varias ocasiones desde el inicio de este movimiento.
La plataforma 'Canarias tiene un límite' se ha alzado nuevamente por tercera vez en menos de un año, luego de las convocatorias anteriores en abril y octubre de 2024. En su discurso, subrayan que el actual modelo de turismo, centrado en la masificación y la especulación, es insostenible para el delicado ecosistema de las islas.
A pesar de la creciente ola de protestas, las instituciones han respondido, según la plataforma, con indiferencia, ignorando sus demandas y promoviendo políticas que solo agravan la crisis social y ambiental que enfrenta la región. La modificación de leyes relevantes ha sido vista como un paso en la dirección equivocada.
Helena Espinosa, voz del colectivo ATAN, enfatizó la urgencia de un cambio de rumbo que evite el agotamiento de los recursos. “No estamos pidiendo la eliminación del turismo, sino una gestión responsable que limite la cantidad de visitantes a un nivel sostenible para nuestras islas”, añadió.
Por otro lado, Felipe Ravina, documentalista y activista, advirtió que, a un año de las primeras protestas, los proyectos dañinos continúan sin control, mientras el número de turistas y la población foránea siguen en un aumento insostenible. “Con 600.000 nuevas personas en apenas dos décadas, nuestro territorio ya no puede soportar más”, afirmó.
Ravina también señaló cómo la política local ha recurrido a tácticas de manipulación mediática, etiquetando iniciativas destructivas como sostenibles, mientras que las acciones concretas para preservar el archipiélago brillan por su ausencia.
Las demandas de 'Canarias tiene un límite' son claras e incluyen la suspensión inmediata de proyectos dañinos, una moratoria real en la construcción hotelera, y una Ley de Residencia que proteja tanto a los ciudadanos como al territorio. También exigen una tasa turística justa y la protección de los ecosistemas locales.
Las movilizaciones se extendieron por todas las islas, sumando voces en lugares como El Hierro, La Palma, La Gomera, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, reflejando un descontento colectivo que va más allá de las fronteras canarias, alcanzando incluso ciudades como Granada, Valencia, Barcelona y Berlín.
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