Ábalos rechaza vínculos con el Gobierno de Canarias y niega haber intermediado en la adquisición de material sanitario.
En una jornada marcada por la expectación, el exministro de Transportes, José Luis Ábalos, defendió ayer la integridad de la empresa Soluciones de Gestión y minimizó la influencia de Koldo García, calificándolo únicamente como un "asesor" dentro de su ministerio. Ábalos compareció ante la comisión de investigación del Parlamento de Canarias, donde abordó la compra de material sanitario en medio de la crisis provocada por la pandemia.
Durante su intervención, Ábalos negó haber tenido "ninguna relación" con el Gobierno de Canarias en términos políticos o administrativos, particularmente en lo que respecta a la compra de equipamiento médico. "No tengo nada que ver", sostuvo, sin poder aclarar cómo Soluciones de Gestión, una firma que facturó hasta 12 millones de euros, llegó a establecerse en las islas.
El exministro resaltó que no existían constancias de intermediaciones entre su ministerio y la mencionada empresa y reiteró que jamás mantuvo conversaciones sobre contrataciones con el Ejecutivo canario. "No estaba allí para ocuparse de pequeños contratos", afirmó con firmeza.
A pesar de haber considerado ejercer su derecho a no declarar ante la comisión por estar bajo investigación por el Tribunal Supremo, finalmente Ábalos accedió a responder preguntas de los parlamentarios, argumentando que no se sentía "particularmente preocupado" por el caso relacionado con las mascarillas y los contratos suscritos con Soluciones de Gestión.
El exministro defendió la solvencia de Soluciones de Gestión en la adquisición de equipos sanitarios y apuntó que la empresa asumió riesgos financieros en un periodo en el que muchos proveedores no podían certificar su capacidad. "Me enteré más tarde de que hubo problemas con algunas partidas", añadió.
Ábalos subrayó que su ministerio contaba con un protocolo claro: los proveedores solo podían acceder a los pagos una vez que el material fue entregado de manera correcta. Además, explicó que durante la pandemia recibió varias propuestas de proveedores "aventureros" que no ofrecían ninguna garantía, lo que llevó a optar por realizar las compras a través de Puertos del Estado, que tenían mayor flexibilidad de contratación y crédito disponible.
En su defensa, Ábalos destacó su gestión en la compra de mascarillas a precios significativamente más bajos que otras administraciones, como el Ayuntamiento de Madrid, reflejando su enfoque en la eficiencia. Sin embargo, no pudo evitar maravillarse por su situación actual, señalando irónicamente que "aún haciéndolo bien" se encuentra bajo escrutinio judicial debido a "denuncias por no respetar ciertos trámites".
El exministro también expresó su preocupación por la situación en el archipiélago, donde el miedo era palpable tras el primer caso de COVID-19. "Me preocupé mucho por Canarias, trabajé de manera incansable por las islas", dijo, evidenciando su compromiso con la región en un momento de gran incertidumbre.
A medida que avanzaba su comparecencia, Ábalos se defendió de las acusaciones del diputado del PP, Fernando Enseñat, quien insinuó su papel en una supuesta trama de venta de material sanitario que involucraba a su ministerio y gobiernos autonómicos. "No tiene evidencias", contestó con firmeza.
Por último, al hablar de Koldo García, Ábalos redujo su rol a un mero 'asesor' y se distanció de la idea de que García tuviera un papel más influyente dentro del ministerio. Además, se refirió brevemente a Víctor de Aldama, un asesor externo, y compartió sus reflexiones personales sobre la etapa "excepcional" que está viviendo tras una larga carrera política. Tras casi dos horas de declaración, dejó el Parlamento sin hacer comentarios adicionales a los medios, explicando que su decisión de comparecer se basó en su deseo de abordar las responsabilidades políticas, y no en una búsqueda de un juicio paralelo.
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